Cuando hablamos de violencias psiquiátricas es común una respuesta de sorpresa, de incredulidad: “¿De verdad que todavía se dan electroshoks?” “¿De verdad te medican a la fuerza?” “Pensaba que eso era algo del pasado”.
Todos los días se vulneran los derechos humanos en el sistema de salud mental, en las plantas de agudos, en los centros de media y larga estancia, en los centros de rehabilitación psicosocial, en los centros de día.
Pero es imposible denunciar lo que no se puede ver, lo que no se puede grabar, lo que no deja constancia en ningún registro.
Por eso es tan fácil que la violencia psiquiátrica continúe.
Mientras proliferan los discursos sobre salud mental como una promesa inalcanzable, como algo por la que todos debemos esforzarnos, poco o casi nada se sabe del sistema de salud mental.
La Bajona Colectiva tiene como objetivo ser una herramienta para denunciar y politizar todo aquello que tiene que ver con la salud mental.
Cada vez es más difícil militar, los movimientos sociales se sostienen a duras penas, los partidos casi no tienen militancia navegamos una sensación de que no sirve de nada, acompañada de unas condiciones materiales que impiden la organización de la clase trabajadora, nos empeñamos en poner post con la esperanza de que al menos sirvan de algo, que algo se escuche, que algo se pueda.
Es momento de inventarnos, ya en los márgenes de los márgenes, nuevas formas de militancia, nuevas formas que nos sirvan, que sirvan a más personas y sean germen para lo que está por llegar.
Que cuando el agua está estancada podamos construir barcos para cuando llegue la tormenta. Qué hay tormentas que duran siempre y que la mar calma no es la misma para todas.
Porque la bajona será colectiva o no será.


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